Siempre buscamos la perfección en todo cuanto hacemos, conocemos o decimos… la perfección la buscamos en todo, para que engañarnos.
Pero cuando realmente la encuentras parece que lo anterior carece de sentido en ese mismo instante, que es insignificante, que no vale para nada. Nunca, ni en tus mejores sueños, lo hubieses imaginado así.
Puede que no lo hubieses imaginado así, pero cuando hablas con él, el mundo se para a tu alrededor. Sientes que necesitas seguir sabiendo más y más y más, que no te conformas con verle una vez al día si no que le necesitas tener presente a cada instante y que lo demás deja de tener importancia solo porque él está ahí, haciéndote reír. En muchas ocasiones pierdo la noción del tiempo entre caricias y abrazos, eso me hace infinitamente feliz…
